EL ARTE DE PREGUNTAR

EL ARTE DE PREGUNTAR

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Con regularidad, nos veamos en medio de esa costumbre (cultura), común en muchos de nosotros, de que ante “x” situaciones que nos ocurren o le ocurre a personas cercanas, lo primero que hagamos, sea aventarnos un sinnúmero de recomendaciones y opiniones personales, para que se hagan, ¿no?
Pareciera que esta costumbrita (culturita) de dar y repartir consejos y “soluciones” a diestra y siniestra, sin más, es “paisaje” nacional.
Ante ello, le propongo lo que hoy, me parece, está facilitando en las organizaciones encontrar las adecuadas y eficaces soluciones a sus problemas: saber plantear (nos) la(s) correcta(s) y oportuna(s) pregunta(s). Sí, aunque le parezca obvio.
Lo que ocurre creo, es que no estamos habituados en practicar este sanísimo ejercicio para la inteligencia, al que por cierto con sencillez los niños acuden entusiasmados y que hizo a Albert Einstein insistirnos hasta su muerte: nunca dejar de preguntar, convirtiéndose -sin duda- en una estupenda manera para que nuestros hijos vayan desarrollándose sanamente, y que sin embargo, los adultos en nuestro afán de control –quizá- les vamos inhibiendo.
Por eso, una de las profesiones que está rescatando, para bien, esta forma de ayuda para las personas en sus vidas, negocios y profesiones: El Coaching, contiene como eje fundamental, lo que yo denomino EL ARTE DE PREGUNTAR; provocando que cada persona, reestructure su arquitectura personal y alcance con sus talentos y recursos, el bien para sí y los demás.
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LÍDERES QUE HAGAN LÍDERES

Líderes que hagan Líderes

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Aún recuerdo a un influyente hombre de negocios de los EEUU, respondiéndole a un periodista, sobre su experiencia con líderes en el mundo, decir: hoy, como nunca, hay una escasez en el mundo, de líderes que atiendan y resuelvan correctamente los asuntos.
Quizá, debamos empezar por preguntarnos, usted y yo, ¿qué es ser líder?
Quienes saben de esto, constantemente están definiendo al líder, dentro de sus principales características, como aquella persona a quien siguen otras personas. Realidad ésta, sin duda, en los personajes con fuerte influencia en su época y más allá.
Pero comienza a plantearse una interesante y adicional característica -por expertos en liderazgo- a los estereotipos clásicos del líder y que sin duda, está llamada a ser de las primeras en quienes ocupen posiciones de liderazgo hoy, en cualquier ámbito de nuestra vida; esta es: líderes, que a su vez hagan líderes.¡Magnifico!
Incorporarla a la vida de los líderes, la considero una de las más urgentes necesidades en todos nosotros, dado su eficaz planteo y dimensión para afrontar y resolver, satisfactoriamente los desafíos de cada uno, por cada uno en nuestro hogar, barrio, escuela, trabajo, deporte, etc.; provocando con esto, un quiebre positivo a esa costumbre (cultura), muchas veces arraigada en tantos de nosotros, de ser solo pasivos(as) y/o reactivos(as) receptores de cuanta orden, mensaje y/o instrucción seguimos de individuos que quizá lo único que lograron fue poder, porque del nuevo liderazgo -aquí planteado- nada todavía.
Retador. ¿No le parece?

GENERACION IPOD

Generación iPod

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Un hecho, sin dudad, que hoy influye poderosamente en nuestras vidas, es la cada vez más accesible y popular tecnología de comunicación electrónica, cuyos exponentes famosos, la Internet, junto con las computadoras personales y los aparatos para descargar y escuchar música denominados iPod -tan populares en los jóvenes y en quienes se ejercitan- están haciéndonos sentir, como nunca, habitantes más cercanos de todos, de esta casa común llamada tierra.
Incluso, la denominación de estos últimos aparatos ya contribuyó, para que en 2005 circulara en Inglaterra un estudio sobre los jóvenes denominado generación iPod por las iniciales en inglés de las palabras que resumen, según este estudio, a la situación reportada en la juventud como: insegura, presionada, agobiada por impuestos y altamente endeudada.
Y si reflexionamos, estos estados “juveniles”, también podemos observarlos, hay que decirlo, en muchísimos de nosotros, incluso, por encima de cualquier clasificación atribuida a edad, país, condición social, trabajo o creencia, ¿no?
Por ello, quizá, es frecuente ver en varias organizaciones, poner especial cuidado a sus programas de Inversión en Capital Humano; esmerándose en la manera que hoy entrevistan y reclutan a sus jóvenes candidatos, asignándoles para ello, estupendos planes de carrera que les aseguren una exitosa permanencia de largo plazo, que es apuntalada muchas veces, con el apoyo de los también más frecuentes asesores de carrera internos ó Coaches directivos externos, que buscan potenciar el talento que cada persona tiene hoy.¡Fabuloso!

TODOS HABLAN

TODOS HABLAN

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Casi a diario, usted y yo, estamos sumergidos en un interminable mar de opiniones, declaraciones, consejas, discursos, recomendaciones de esto y aquello, que en muchos casos, solo repiten lo mismo en diferentes palabras a través de otras personas y lo que es peor, se presentan como “novedades” y/o “únicas”. Vamos, es probable que usted y yo, seamos también de los que estemos a dale y dale con nuestros temas, queriendo por supuesto que los demás nos escuchen y den la razón. ¿No?
Y bueno, hablar es parte de nuestra naturaleza, sin duda, y un vehiculo excelente para la interacción a favor de nosotros y los demás, y siempre nos vienen bien palabras de aliento, positivas y de cariño que fortalecen nuestro ser y andar el camino que cada uno(a) recorremos; de aquí que el cuidado y esmero del lenguaje sea un poderoso instrumento para reflejar nuestros pensamientos, creencias y convicciones.
Sorprende, sin embargo, la infinidad de veces que se abusa del monólogo impune (Gabriel Zaid dixit) solo –por ejemplo- para descalificar a otros(as), por el simple hecho de que no piensan y actúan como quiere quien así habla. Pareciera que gritar más o subir el volumen de nuestras voces, acallara y acabara con quienes no piensan como nosotros. ¡Faltaba menos!
Bien haremos, si antes de hablar, primero no callamos un buen rato y pensamos lo que vamos a decir, haciéndonos concientemente concientes de cada una de nuestras palabras, que siempre y por encima de todo, deberán ir precedidas y acompañadas por nuestras coherentes y positivas acciones a favor de usted, de todos, de todo. ¿No le parece?

ACEPTACIÓN

ACEPTACIÓN

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Constantemente usted y yo estamos interactuando en la casa, trabajo, escuela, deporte, etc., con otras personas y/o amistades. Y si nos paramos a reflexionar un momento sobre el cómo lo hacemos, seguramente, nos haremos concientes de que algo que ejercemos regularmente –por citarle un ejemplo- es el rechazo; me explico:
Al actuar, algo que casi en automático hacemos es calificar los hechos y/o conductas que estamos ejecutando o están ejecutando quienes están cercanos y así nos decimos interior o exteriormente y ha quienes estamos observando; esto es bueno; esto me gusta; esto va conmigo; estuvo bien hecho; por que fulanito o zutanita piensa y/o actúa coincidentemente igual que yo, por lo tanto es correcto. O en sentido contrario, lo que es peor, descalificándolo(s), rechazándolo(s); entre otras cosas, quizá, producto de nuestra costumbre (cultura) que evidencia, me parece, una casi permanente ausencia, en muchos de nosotros, de aceptar pura y sencillamente a las personas y cosas como son, sin calificarlas, mucho menos etiquetándolas.
Aceptar considero, pasa primeramente, por aceptarme y aceptar uno a uno a los demás. Yendo más allá de la cultura (costumbre) arraigadísima en muchísimos de nosotros ha emitir juicios indiscriminados sobre todos, sobre todo. Continuar así, me parece, nos ancla a la perversa dialéctica que nos fragmenta y aleja a los seres humanos.
Vivir la aceptación, nos hará experimentar, indudablemente, la fuerza de escuchar, observar y sentir al mismo tiempo, aquí y ahora, la originalísima convivencia humana, allí donde nos encontremos. ¿Se anima?

ARQUITECTURA HUMANA.

ARQUITECTURA HUMANA.

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

En contacto con dueños y directivos de las organizaciones, frecuentemente estamos contestando la pregunta que nos hacen referente al porqué en CONTRACULTURA, AC., hacemos arquitectura humana, como dice nuestro lema. Le comparto nuestra respuesta:
Explícitamente, describe la misión de nuestra organización de servicios, que un grupo de profesionales nos planteamos, teniendo de común denominador el enfoque humanista, que ponemos al servicio de lo que consideramos lo más valioso de las instituciones: Su Capital Humano.
Así, me parece, coadyuvamos a que la arquitectura humana de las organizaciones; esto es, cada una de las personas que las conforman en su pensamiento, forma, contenido, expresión, aportación y vinculación consigo mismas y con el resto que constituye a la empresa y a las demás organizaciones del país y del mundo, sea mejor.
Es interesante observar, a través de nuestros servicios, como los empresarios, altos directivos y profesionistas, van, por decisión propia, configurándose paso a paso, hacia una mejor y más valiosa arquitectura personal, dejando a tras pensamientos, formas, contenidos, expresiones y actitudes personales buscadoras de culpables ó estrechas de mira, por citarle 2 ejemplos limitadores de si mismos y para quienes están cerca de su negocio, hogar, escuela, etc. Obvio en decirle, lo doblemente retador, que resulta este trabajo, por que a la vez que trabajo mi personal arquitectura, ayudo a transformar la de nuestros clientes.
Le invito, a convertirse en arquitecto de si mismo que cambie, para bien, el paisaje humano de nuestro país. ¿Se anima?

LO NEGATIVO DE LO POSITIVO

Lo Negativo de lo Positivo

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Constantemente somos invitados, por diferentes maneras, a actuar bien allí donde nos encontremos. Así, por ejemplo, se arman campañas de excelentes anuncios exhibidos en las salas de cine o como inicio de las películas en formato de DVD originales, proponiéndonos dejar las mañas mexicanas, lo cual me parece ¡estupendo!, digno de que se les premie y se les exporten a otros países hermanos, que igualmente sufren lo mal que nos portamos sus habitantes.
Ahora bien, considero que ante este cliché de buen comportamiento, usted y yo, debemos tomar conciencia que infinidad de veces, al decidirnos vivir positivo, olvidamos que quienes están cercanos a nosotros lo primero que observan, son nuestros defectos; esto es, lo negativo, que al decidirnos por lo positivo en nuestras vidas, damos por “superado”. Nada más falso. Vea:
Cuando en mi casa, trabajo, amistades, escuela, etc., decido actuar positivo; esto es, correcto y bien, el dilema a resolver, no solo es hacerme conciente de mí buen comportamiento, enfrente de otras personas; sino tomar conciencia, de que SOY persona decidida, momento a momento, por la conducta correcta, para beneficio propio y de quienes están cercanos a mi, lo cual debe ir acompañado, así mi convicción, de una honestidad conmigo y con los demás, que me recordará –siempre- de que no solo debo PARECER persona positiva, sino, una y otra vez SERLO, lejos de “aparentarme” bueno, atrayéndome superficialmente, así, el reconocimiento de quienes están cerca, por que aquí está lo negativo de pretender ser positivo, ¿no le parece?

TRABAJO EN EQUIPO

TRABAJO EN EQUIPO

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Asesoro con frecuencia a mejorar, fortalecer y potenciar, la cultura del trabajo en equipo, que ataque frontalmente la costumbre (cultura) del salvaje individualismo que padecemos.
Para ello, propongo revisar, conjuntamente, con los accionistas, directivos y personal participante, el caso documentado que los mexicanos podemos lograr trabajo en equipo exitoso: la selección sub-17 que en el 2005 alcanzó el campeonato mundial de fútbol venciendo a la potencia mundial en ese deporte: Brasil.
De este caso, en mi opinión, hay 2 puntos destacables, entre otros, que engloban el éxito alcanzado: Valores y Reglas claros y alineados entre sí; me explico:
Los Valores son elementos esenciales para que las organizaciones, a través de sus individuos, alcancen lo que se proponen; en otras palabras, son el motor que mueve al grupo.
Las Reglas marcan las acciones concretas y precisas que los individuos de este grupo deben cumplir para lograr los Valores. Así también, se convierten en los indicadores que muestran a sus integrantes si se están o no alcanzando los Valores y el porqué.
Estos Valores y Reglas, sugiero se definan por los líderes de la organización y se den a conocer claramente, para finalmente aceptarse por cada uno del equipo, de tal manera que esos Valores y Reglas se conviertan en suyas y no solo de los dueños, jefes o entrenadores. Con esto, en mi opinión, se da el primer gran paso para formar equipos exitosos y una manera de identificar las causas que lo impiden.
Si esta simbiosis exitosa de Valores y Reglas, logró un trabajo en equipo de clase mundial para México, imagine lo que podemos lograr, usted y yo en nuestras organizaciones si hacemos lo mismo. ¿Se anima?

LO POSITIVO DE LO NEGATIVO

Por Ignacio Navarro Valle.
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Los expertos en potencial humano, nos insisten y persuaden del poder del pensamiento positivo. “Pensar y actuar positivo”, ha sido el tema tratado en un sinfín de libros, artículos y conferencias de liderazgo, lo cual me parece bien.
Sin embargo, sorprende experimentar que una de las formas más efectivas y poderosas para iniciar la ruta hacia lo positivo, pasa ineludiblemente por lo negativo.
Difícilmente seremos personas positivas, si no aceptamos –antes- que tenemos cosas negativas. La sinceridad derriba cualquier barrera. Vea:
Usted puede dudar, con justificadas razones, en el mejor de los casos, que soy una persona que me mantengo con pensamientos y acciones positivas durante todas las horas del día en que me encuentro despierto, teniéndole que demostrar, si fuera el caso, cómo es que sí me mantengo positivo, más allá de lo que me ocurra. O sea, usted necesita para aceptarme positivo, pruebas de mis conductas, ¿no?
Pero cuando con sinceridad le comparto, que frecuentemente produzco pensamientos negativos y que batallo para llenar mi cabeza de ellos, que me aseguren acciones positivas, inmediatamente usted lo acepta, sin poner barreras. Igualito ocurre cuando acepto mi negatividad, para hacer lo positivo. ¡Increíble!
Así también, al pensamiento positivo lo sobre dimensionamos y propicia que, muchísimas veces, nos pongamos a la defensiva y escépticos, cuando nos sentimos positivos y sin problemas, quizá por esa cultura que pocas veces vivimos usted y yo: admitir que los tenemos. ¿No le parece?

CAPITAL HUMANO

Por Ignacio Navarro Valle
nacho.navarro@contracultura.org.mx

Un reporte de la revista Harvard Business Review calcula en 2007 que hasta 80% del precio de mercado de una acción se deriva de activos difíciles de medir, como son: el valor de la marca, la propiedad intelectual y la buena voluntad al frente de las empresas, conceptos también conocidos como “intangibles” razón por la cual, los negocios resultan particularmente influidos por éstos.
Quienes hayan leído un balance financiero, estarán de acuerdo conmigo, que además de aburridos, las más veces, la atención y discusión sobre la información allí plasmada la dirigimos a rubros muy “tangibles” como lo son: la cantidad de efectivo; esto es, dinero de que se dispone; los bienes inmuebles, maquinaria, equipo de oficina; o lo que se les debe pagar a los proveedores, banqueros y otros acreedores; así como la utilidad ó pérdida que se tiene. Lo cual me parece muy bien y saludable para las organizaciones.
Pero si seguimos leyendo e interpretando solo así la información financiera, ya seamos dueños, directivos, consejeros, empleados, banqueros, etc., considero, pasamos por alto la causa más importante de las organizaciones: su capital humano; esto es, una a una las personas que las constituyen y dan vida, que salvo lo rubros detectados por esta prestigiosa revista de negocios, son bastantes veces ignoradas, lo que ha constituido, quizá, una de la razones de que los negocios y las organizaciones, en muchísimos casos, caigan en la costumbre (cultura) de poner por encima de todo al dinero.
Le invito, a que concientemente usted y yo, provoquemos que en las organizaciones la mayor importancia y valía se reconozca y viva para las personas. ¿Se anima?